Los Jardines del Drac

Carmen Huerto, Carmen Muñoz y Jordi Martínez

Archivo para 02, 2010

AVATAR O CATARSIS

AVATAR O CATARSIS

Mucho han cambiado las cosas. Tal vez la transformación global que preconiza todo avatar ha culminado. Lejos quedan las películas que entretenían las tardes españolas de los sábados hace cuarenta años, y que por aquel entonces ya eran viejas. Imágenes en blanco y negro de vaqueros y de indios en que nosotros, a caballo ya entre el vino con gaseosa y la coca-cola, nos identificábamos con el colonizador blanco, el John Wayne de dos metros que simbolizaba el Bien, contrapunto del “piel roja” personificación de la sombra, del Mal. Gritos de júbilo estallaban en la pantalla y nos contagiaban de su alegría cuando desde un acorazado americano alcanzaban los aviones pilotados por los “diablos amarillos”. Tampoco mirábamos con extrañeza a aquellos blancos estirados dirigiéndose a las minas del rey Salomón mientras los amos de la tierra, unos negros serviles, hacían de porteadores, y veíamos de lo más normal la inclinación de un hindú con turbante ante el amo inglés llamándole “Saïb”, es decir, señor, en Delhi.
Cada pueblo exorciza sus demonios como puede y el arte, sobre todo el séptimo, sirve de psicoanálisis, así pues, ya en los setenta la películas triunfalistas, autocomplacientes y adoctrinadoras de allende los mares acallaron sus ecos; en nuestra piel de toro se acuñó aquello de “el destape nacional”, la efervescencia de todo lo reprimido. Richard Wirmack, Bogart, Grant o Gable dieron paso a los Landa, Ozores, Pajares y Esteso, locos por alguna vecinita picantona; mientras España, beata y provinciana se desnudaba del otro lado del Atlántico nos llegaban los primeros filmes, de tinte amargo, que cuestionaban la guerra, todas las guerras, todos los imperialismos. La selva inhóspita de Vietnam era la pesadilla de la que no podían huir unos marines que caminaban por el filo de la navaja, atrapados en el laberinto verde de la locura en “Apocalypsis Now” una de las primeras obras que golpeó las conciencias americanas.
La visión fue ampliándose en películas más amables pero no menos introspectivas; en “Bailando con lobos” la conciencia blanca, encarnada en un rubio, anglosajón y protestante (WASP, el americano total) Kevin Costner, penetra en el alma indígena y “la ve”, en términos de los habitantes de Pandora.

                 Y llegamos al último trabajo de de J. Cameron, de nuevo una cita con la rapiña humana. Al igual que en “Encuentros en la     tercera fase” los visitantes son seres muy evolucionados, a saber, muy tecnológicos y muy pequeños, sólo que esta vez los alienígenas somos nosotros (ex marines) y no vamos en son de paz. En esta ocasión los hombres palidecemos en tamaño ante los “Na´vi” cuya grandeza, además de en su altura, reside en la conexión energética o espiritual entre ellos y todas las partes de su mundo, formando con el resto de las especies una unidad multiforme, idea que encontramos en todas las tradiciones nativas de los cinco continentes: el Hombre en equilibrio con la naturaleza, y que ahora la industria del cine exporta a las estrellas.

Desde mi butaca, esas criaturas forman parte del inconsciente colectivo norteamericano, las síntesis de todas las razas subyugadas. Su esbelta figura y su complexión nos recuerdan a los magníficos batusi o masaï esclavizados con otras etnias africanas en las grandes plantaciones sureñas; ágiles y rápidos, desnudos o vestidos, según se mire, como los habitantes de la sabana, con sofisticados peinados de trenzas, como ellos, pero a la vez exhibiendo sienes rapadas que forman crestas típicamente apaches, arapahoes o mohicanas, por no hablar de sus pinturas de guerra y los adornos de plumas. Subidos a sus monturas, mitad caballo mitad dinosaurio, recortados sobre un fondo de selva asiática, los “na´vi” avanzan hacia el triunfo de los pueblos oprimidos, lanzando flechas envenenadas sobre la invencible maquinaria bélica de los invasores (nosotros). No obstante su poder militar, los ex marines, ahora mercenarios utilizan en la película las mismas artes de guerra que empleaba Julio César: para someter a un pueblo hay que destruir sus símbolos sagrados, como ocurrió con el bosque de los Carnutes, corazón espiritual de la Galia celta, arrasado por Roma y donde ahora se alza otro bosque, esta vez de piedra, la catedral de Chartres, erigida al dios de los cristianos.
En una apoteosis de efectos especiales surgen las eternas cuestiones de la Humanidad: el ser humano duerme y tiene que despertar a una nueva realidad. Es el alma lo que hace al Hombre y lo lleva más allá de sí mismo: el espíritu de un paralítico se proyecta en otra dimensión adoptando un cuerpo “na´vi” y se convierte en un avatar para esa especie. Y al final, la parte masculina es la que salva de la opresión, pero la parte femenina salva de la muerte.

A veces la película más comercial nos puede ayudar a crecer como personas.

                                                                                                              CARMEN MUÑOZ

06 – Mozar-Se lntan

Escrito por Jardines del Drac

Llegado el caso

http://www.youtube.com/watch?v=-WvXpgLtTwY

 

 

 

Jardines del Drac

 

Los dragones no somos demasiado dados a que nos impongan nada, ni siquiera una fecha para cuidar al amor. Creemos realmente que eso debe hacerse cada día y en cada momento.No obstante, llegado el caso, felicitamos a todas y a todos los que sienten sus ilusiones compartidas.

LLEGADO EL CASO

La vida es, como decirlo,
un camino de rutas imprevistas,
una senda con paisajes ignorados.
Pero, llegado el caso, un destino común
para quien ama.

Quizás no es importante que cada día llames,
que tu sonrisa sea la más franca,
que mi mirada sea tu mirada,
que nuestras manos vuelen enlazadas.
Tal vez resulte lo de siempre:
darte un beso en la madrugada,
preguntarte, ¿cómo ha ido el día?
o pensar contigo toda la mañana.
Son cosas pequeñas, lo sé, ¡pero tan reales!
que, llegado el caso, se tornan colosales.

Y callo cuando ríes,
para pintar tu cara, aquí, dentro de mi alma.
Y me paro a mirarte cuando llegas a casa,
te sacas el abrigo y saltas a mis brazos.
Porque, llegado el caso, tengo que confesarte
aunque te ruborices, que sigo enamorado.

Jordi Martínez Brotons

 

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Centenario del nacimiento de Miguel Hernadez – Carmen Huerto

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“Aquí estoy para vivir

Mientras el alma me suene

Y aquí estoy para morir

Cuando la hora me llegue”

Miguel Hernandez

 

Corría el curso 1975-76. Aquel año un raudal de catorce añeros  servíamos de cobaya con la implantación del Bachillerato Unificado Polivalente (BUP), los profesores no numerarios, “los penenes”, estuvieron casi todo el curso en huelga y la muerte de Franco dio lugar a una semana de vacaciones bajo el nombre de “luto oficial”.

Yo estudié aquel año, un poco por casualidad, en un instituto femenino de Alicante cuando  la separación en las aulas entre chicos y chicas estaba quedando obsoleta, los grises recorrían las calles apaleando chavales y Marcelino Camacho era encarcelado tras dar un mitin en el patio del colegio. Pero ya se respiraban aires de cambio, y uno de los objetivos de profesores y alumnos era que se permitiese al instituto denominarse “Miguel Hernández”. A mí, una  chavalita zaragozana algo leída pero muy ignorante, ese nombre me abrió una ventana a un mundo desconocido,   gracias a que en nuestro libro de lengua, por fin se nos permitía emocionarnos con su “Elegía a Ramón Sijé”  por eso cuando nuestro profesor de arte nos propuso a final de curso “hacer un viaje a Orihuela a pintar unos murales” lo tome como una excursión, más que como un acto reivindicativo.

Hoy, treinta y cinco años más tarde, el instituto hace ya tiempo que tiene en su fachada la inscripción oficial  “IES MIGUEL HERNANDEZ” (¿sabrán los chicos que estudian hoy allí la polémica que mantuvo toda una generación para reivindicar ese nombre?) y en Orihuela hay una proposición para restaurar aquellas 40 obras que aunaron a artistas y adolescentes, desengaños y esperanzas,  recuerdos y futuros.

Siento cómo aquellos idealistas de entonces hemos abandonado la lucha y nos hemos perdido, enredados en las palabras, en los trabajos, en la cotidianeidad. Quizás el centenario de la muerte del poeta del pueblo sirva de revulsivo y agite nuestras conciencias: Un nombre en la puerta del instituto no es gran cosa si lo comparamos con las intenciones que subyacían en esas reivindicaciones y quizás deberíamos restaurar nuestras conciencias como esos murales de Orihuela ajados por el paso de los años.

Aquí dejo este poema escrito por aquel entonces y que permaneció por unos días colgado de los muros de Orihuela. (Pensad que eran  quince añitos)

 MIGUEL HERNANDEZ   1976

Campos levantinos

Load al poeta

A Miguel Hernández

de su tierra profeta

Sangre, levadura

Alma que avienta

Sabor a cebolla

Y sabor a tierra

Cantas prisionero

La desdicha ajena

Tu propia desdicha

En el alma llevas

Versos con sangre

Tinta muy  espesa

Bebiste la vida

Respiraste estrellas

Temprana fue tu muerte

Tu musa fue extensa

Entre los amigos

Buen recuerdo dejas.

Escrito por Jardines del Drac

There are twenty two golden cranes too.

“Traveling through time and space, covering the far north of the west side, south of the land to the east of Eden, from the imaginary realm”? Of Prester John to the virtual universe enclosed in the bottom of a kaleidoscope. A Mediterranean geographic journey to Hiroshima, from New York to a remote village in our country. A journey realistic, surreal, dreamlike or initiation, depends on you, where you’ll find werewolves, haunted houses and pigeons in a hat. A journey in time and finally a journey upwards, to the moon, standing on a comet “

corte ingles 002

Escrito por Jardines del Drac

La presentación:un éxito

Debemos daros las gracias a todos,las grullas volaron por el Ámbito Cultural del Corte Inglés muy, muy alto. El público se lo pasó en grande y los firmantes de maravilla.

Escrito por Jardines del Drac