Los Jardines del Drac

Carmen Huerto, Carmen Muñoz y Jordi Martínez

Jordi Siracusa

Jordi Siracusa

Relato de Jordi
Escrito por Jardines del Drac

MOON RIVER

 

 

MOON RIVER

La pantalla es el calidoscopio de los sueños compartidos. Sobre ella se mezclan las fantasías de unos pocos para ser compartidas por muchos. A mí me gusta soñar y compartir, por eso no es de extrañar que ame el cine, que siempre lo haya amado. En mi memoria se guardan, como antiguas películas enlatadas, cada uno de los momentos en que fui feliz sentado en la butaca de las ilusiones, identificándome con los personajes, viviendo sus aventuras, sintiendo sus miedos, riendo con sus momentos felices. . . llorando en los tristes.
Recuerdo aquel día de otoño. Mis quince años quisieron celebrar la tarde de sábado. Anduve paseo abajo, los últimos rayos del tibio sol se despedían en el cristal de la vitrina del cine del barrio. Eché un vistazo sólo por ver qué “ponían”. Mi corazón de fotograma en Technicolor dio un brinco: Desayuno con diamantes. ¡El increíble estilo de la Hepburn, y el mejor papel de Peppard!
Busqué afanosamente en mis bolsillos y la realidad abofeteó a mi triste economía: no tenía dinero suficiente. Entré cabizbajo en el vestíbulo para consolarme con los “cuadros” publicitarios y… ¡oh maravilla!, allí, en el suelo, como mensajes de felicidad, brillaban un par de entradas para la sesión. Las recogí bajo la mirada del portero del local. Enfundado en su casaca roja el cancerbero observaba indiscretamente cómo vendía la localidad sobrante y con el botín me aprovisionaba de palomitas y Coca Cola. Feliz, me dispuse a entrar.
La sangre se me heló en las venas cuando aquella pareja le interrogó y le vi levantar su índice acusador. Un gorila treintañero, feroz y cejijunto, menos humano que King Kong, se acercó con la clara intención de recuperar sus localidades. Sin mediar palabra extendió aquella gruesa mano cansada de parodiar mal al amor; le entregué “mi” entrada y él siguió reclamando. Vacié los bolsillos entre sus amenazas y las risitas de su pareja. Y ahí me quedé: con el refresco y las palomitas en la mano, escuchando el inicio de la banda sonora. Las notas de Moon River se confundieron con las palabras del rojo “mariscal del vestíbulo”, un tanto avergonzado por su delación:
- Vamos, entra chaval – me dijo condescendiente y cómplice.
El río de la luna de la linterna del acomodador iluminó mi butaca, justo a tiempo para ver a Audrey pegada al intemporal escaparate de Tiffany’s. Bella y sensual.

fin

Escrito por Jardines del Drac

moon

Escrito por Jardines del Drac

año nuevo

 

Ilustración de Jessie Wilcox

Tenemos en nuestras manos un recién nacido.

¿Qué vamos a hacer con este cúmulo de posibilidades? Trescientos sesenta y cinco días a nuestra entera disposición.

No malgastemos nuestro tiempo y seamos felices.

Los Jardines del Drac os desean un año 2010 chispeante  lleno de pasión, audacia, poder y creatividad.

Escrito por Jardines del Drac

La escarapela roja. Microrrelato. Carmen Huerto.

JACA 2005 009La sangre de sus dedos desollados se confundía con el color de la tela mientras sus manos se deslizaban sobre las cintas cosiendo hermosas escarapelas rojas. La primera, para su padre que la colocó orgulloso en su sombrero poco antes de morir en la bien llamada después “calle del Heroísmo”; la segunda para el muchacho que amaba en secreto y que la colocó junto a su corazón atravesado al día siguiente por una bayoneta enemiga en la Rebolería; luego siguieron cientos, miles de escarapelas cosidas con destreza por la muchacha, amapolas confundidas con estallidos de sangre.

Una bomba acabó con su casa y con su vida.

 Tenía quince años y un amor en ciernes. Nadie le dedicó una calle.

Escrito por Jardines del Drac